PERICIA JUDICIAL EXCON-ART

CRIMINALÍSTICA FORENSE - PERITOS JUDICIALES

El suicidio y la psicografología

Se define el suicidio como el acto en el que un individuo de forma deliberada se quita la vida. Según distintos estudios se estima que el 60% de los suicidas sufren depresión en el momento de tomar tal decisión y que la probabilidad de que un familiar o conocido de un suicida cometa a su vez suicidio es del orden de cinco veces superior a la probabilidad normal.
Si a los trastornos depresivos unimos trastornos por ansiedad o dependencias, el porcentaje de suicidas que presenta alguna de estas alteraciones psíquicas se eleva hasta el 90%.

Una posible clasificación de los suicidas sería:

  • Los vicariantes: se adelantan o aceleran el acto de la muerte que se vislumbra en un futuro, con la justificación de que no hay esperanzas y sólo creen ver a su alrededor sufrimientos y nada puede compensar el período de espera.
  • Los perfeccionistas: no toleran ninguna disminución en sus cualidades, bien sea en su belleza, en la potencia sexual, pérdida de poder adquisitivo o relaciones sociales, etc.
  • Los hedonistas: no soportan nada que constituya un impedimento o una disminución del placer.
  • Los transicionales: ante ciertas crisis vitales de transición inevitables optan por el suicidio.
  • Los sintomáticos: dependen de una enfermedad mental, psicosis, confusión mental, demencia y depresión.

Existen causas externas que pueden favorecer el aumento de los suicidios. Así, la actual crisis económica mundial está provocando un gran aumento de muertes por suicidio. En España ha aumentado considerablemente la tasa de suicidios en los últimos años. A nivel global se estima que fallecen por suicidio aproximadamente un millón de personas al año.

Desde el punto de vista pericial el trabajo del Criminalista Forense, experto en Pericia Caligráfica y Psicografología, suele ser auxiliar al Juez a determinar si realmente se trata de un suicidio o de un homicidio. Para ello el Perito trabajará sobre la nota de suicidio (en caso de existir) buscando características gráficas compatibles con los estados mentales asociados a actitudes suicidas. Buscará también signos de coacción en la nota, que permitan saber si la persona ha escrito voluntariamente la misma o ha sido obligada a ello. El Perito determinará asimismo si la nota ha sido escrita por el suicida o por una persona distinta. Finalmente y en el caso de que se concluya que la nota no ha sido realizada por el suicida, auxiliará en la investigación para determinar quién ha sido el autor de la misma.

Características Gráficas
La grafía de un suicida suele contener, entre otros, alguno de los siguientes rasgos grafológicos:
  • Disminución del tamaño de las letras en la línea
  • Grafía descuidada
  • Dirección descendente
  • Presión ligera aunque en ocasiones puede ser pastosa
  • Escritura rápida, filiforme
  • Forma angulosa o redonda
  • Torsiones en crestas
  • Retoques, enmiendas
  • Jambas deformadas, raras
  • Letra muy pequeña, sobrealzada
  • Mayúsculas desproporcionadas
  • Puntuación excesiva
  • Líneas innecesarias
  • Signos de angustia en los márgenes
  • Chimeneas, cuchillos gráficos
  • Inclinación regresiva
  • Arpones gráficos
  • Óvalos apretados, cegados
Algunas de las características grafológicas propias de la coacción son:
  • Vibraciones, sacudidas
  • Desigualdad gráfica
  • Incoherencia en la inclinación
  • Desigualdad en la cohesión
  • Dirección variable
  • Temblores en cualquier dirección
  • Tamaño irregular de las letras
Ejemplos

George Eastman, fundador de Kodak, se suicidó con 77 años el 14 de marzo de 1932. Sufría intensos dolores debidos a una enfermedad degenerativa que afectaba a su columna.
Su frase "Mi trabajo está hecho ¿por qué esperar?" precedió a su suicidio mediante un disparo en la cabeza.
Apreciamos muchos de los rasgos descritos anteriormente, la ligera presión, el desorden, las terminaciones aceradas, etc.







Cliff Baxter, vicepresidente de Enron Co., tras la quiebra de la empresa en diciembre de 2001, el 25 de enero de 2002 apareció muerto en su Mercedes con un disparo en la cabeza.
Tenía 43 años y una fortuna valorada en más de 20 millones de dólares. Distintos estudios apuntan a un estado maníaco-depresivo.








David Kellerman, directivo de Freddie Mac, fue encontrado muerto en abril de 2009. En su nota de suicidio se aprecian, entre otros rasgos, los característicos arpones gráficos, las jambas finalizadas en aguja, la invasión interlineal y las desproporcionadas mayúsculas.

Kurt Cobain, apareció muerto el 8 de abril de 1994, en su casa de Seattle. Cantante, compositor y guitarrista de Nirvana, era una estrella internacional. Enfermo con dolores crónicos y en un estado depresivo, comenzó a automedicarse con heroína, lo que provocó en él una gran adicción. Tras varias tentativas de suicidio, finalmente acabó con su vida a los 27 años de un disparo en la cabeza.

Su nota de suicidio muestra una gran confusión compatible con su estado anímico y con sus adicciones, borrones, repasos, dirección errática de las líneas, letras deformadas, temblores, etc.












Notas Falsas de Suicidio
Las notas presentadas hasta el momento se corresponden a suicidios reales, no se encontraron rasgos compatibles con la coacción y se verificó la autoría del escrito en las investigaciones posteriores. Como se ha indicado, la labor del Perito es la de auxiliar en la investigación a la hora de determinar si cabe la posibilidad de un homicidio. A continuación se muestran algunas notas falsas de suicidio.



El 14 de mayo de 2008 se encontró el cuerpo sin vida de Kuldeep Kaur Sidhu, en Birmingham. La chica, de 25 años de edad, estaba embarazada.
La nota de suicidio que apareció en el lugar de los hechos generó muchas dudas sobre su autoría. En ella no se aprecian rasgos propios de un suicida y tras una Pericial Caligráfica se dictaminó que no fue escrita por Kuldeep.



Presunta nota de suicidio de Luigi Tenco, cantautor italiano que apareció muerto en el Hotel Savoy de San Remo el 27 de enero de 1967. El caso presentó desde su origen muchas dudas.
En el año 2006 se cerró el mismo considerándolo finalmente un suicidio pese a las inconsistencias apreciadas en la instrucción.
En el año 2009 se reabrió el caso al aparecer diversas pruebas que muestran evidencias de que no se trata de un suicidio, entre otras un informe pericial caligráfico que dictamina la falsedad de la firma que aparece en la presunta nota de suicidio.











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